sábado, enero 13, 2007

A mis amigos

(capítulo 1)
Hace ya un tiempo alguien me contó sobre un libro que no podía encontrar a pesar de averiguar en cuanta librería se le cruzara en su vida.
Para él era muy importante y la historia que me contó era ésta.
De joven esta persona odiaba a su padre con todas sus fuerzas, pasado mucho tiempo el bumerang de la vida hizo que comenzara a ver valores en la conducta de su padre que su juventud no veía.
Un amigo de su padre le regaló un libros de Suetonio "Vida de los doce Césares" que este buen señor realmente un lector aopasionado tomó por ese libro un cariño entrañable.
Pasó el tiempo y junto con él los "amigos de lo ajeno" tambien se llevaron ese libro. Trató de reponer el libro a su padre mas no tuvo suerte. También llegó la hora del padre de partir y así lo hizo, sin su libro.Este buen señor ya entrado en años cargaba sobre sí la desazón de no haber podido cumplir, no ya con el deseo de su padre sin con su propio deseo de (él) saber porque su padre guardaba tanto cariño por ese libro.
Esta historia provocó también en mí las ansias de encontrar ese libro y leerlo.
Las vueltas de la vida hizo que me encontrara con "Vida de los doce Césares".
Lo estoy leyendo en la tranquilidad mental que dan las vacaciones.
El porque traigo a cuento esto es que salvo las mejoras que trajo en la tecnología el descubrimiento de la energía eléctrica, pasado los siglos, las personas siguen manteniendo las mismas costumbres, los mismos anhelos, los mismos desbordes...
-Internet es una gran caja de Pandora y para colmo esa pornografía que... (bla, bla, bla)... (hablan así los que no habitan estas páginas)
Somos ni más ni menos igual que en el ayer.

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